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¿Sabes ese juego en el que tienes una papa caliente en la mano y para que no les queme se la van pasando de unos a otros? Pues esta es la sensación que tengo como paciente de dolor crónico. Nos hemos convertido, en algunos casos, en papas calientes dentro del sistema sanitario.



"Nos hemos convertido en papas calientes dentro del sistema sanitario"


Soy consciente de que hay pacientes con un historial más complejo que otro, pero no me refiero en esta reflexión, a esos casos en el que la complejidad de la patología te hace ser atendido por diversos especialistas, que han de comunicarse y trabajar conjuntamente en tu caso. Me refiero, específicamente, a todos esos momentos en los que por desconocimiento, por agotamiento o desidia por parte del especialista, acabas pasando de unas manos a otras, o de un tratamiento a otro, sin que esto haya tenido un impacto positivo en tu condición.


Tuve mi primera consulta por migraña en el año 2006 y desde entonces he sido atendida por distintos especialistas, desde atención primaria hasta neurología, y curiosamente la respuesta es la misma: tienes migraña, tómate este tratamiento preventivo. Y si no funciona, probamos otro. En ningún caso, encontré un especialista que se preocupara por el origen de ese dolor para atenderlo desde la raíz. Cuestión que ha derivado en un cuadro más complejo que un simple dolor de cabeza.



"Gestionar el dolor desde la manifestación y no desde la raíz, es solo poner un parche sobre una herida sin limpiar "



En mi experiencia, el sistema no está preparado para sanar la raíz del problema, sino más bien, para ponerles parche; como si el hecho de "tapar" algo, implicara que deja de existir. Nos acabamos convirtiendo en pacientes que molestan, que no tienen interés por recuperarse o, peor aún, que quieren llamar la atención con su dolor. Comienza aquí la búsqueda personal para saber, educarse e investigar sobre qué puede estar originando el dolor. Vivimos con la esperanza de que algún día aparezca ese rayito de luz que nos indique es aquí, este es el lugar por el que empezar a tirar.


Seguiré yendo a consulta las veces que lo necesite, tomando la medicación que considere que me puede ayudar a gestionar las crisis de dolor, pero siendo consciente de que la única persona que puede hacerse cargo y sanar, soy yo. Seguiré siendo una papa caliente, si el sistema así lo quiere, siendo firme y coherente en mi viaje personal para sanar desde la raíz.


"Soy una papa caliente, que tarde o temprano, encontrará las manos que la puedan manejar "



Así sea un libro, un grupo, un especialista o unas palabras.