builderall

Todos damos consejos cuando creemos que lo que sabemos puede ayudar a otra persona, especialmente si es alguien que nos importa. En esos momentos, convencidos de que podemos estar ?ayudando?, nos sentimos con la libertad para darlos. Sin embargo, aunque estos consejos vengan con buena intención, no significan que sean ?buenos consejos?.



?No porque creamos que estamos dando un buen consejo, significa que tenga que ser bien recibido?.


Una de las cosas que hemos de tener en cuenta cuando damos un consejo, es a quién va dirigido y qué es lo que está necesitando en esos momentos. De hecho, en muchas ocasiones, cuando un consejo no es bien recibido, no es porque sea un mal consejo en sí mismo, sino porque no es lo que estoy necesitando en esos momentos. Y en esta reflexión quiero compartirte tres de las razones por las que a veces un consejo puede ser mal recibido:






"Un consejo, por muy bueno que parezca, también tiene su momento".



Creo que cuando tenemos presentes estos tres aspecto, podemos encontrar el momento justo para dar nuestros consejos, o las palabras adecuadas para que la otra persona sepa que estamos ahí para cuando quiera oírlo. Aprender a observar y a escuchar al otro más allá de su dolor o de nuestro propio deseo por ayudar, también es una parte clave para poder acompañar y aconsejar.