Todos damos consejos cuando creemos que lo que sabemos puede ayudar a otra persona, especialmente si es alguien que nos importa. En esos momentos, convencidos de que podemos estar ?ayudando?, nos sentimos con la libertad para darlos. Sin embargo, aunque estos consejos vengan con buena intención, no significan que sean ?buenos consejos?.
?No porque creamos que estamos dando un buen consejo, significa que tenga que ser bien recibido?.
Una de las cosas que hemos de tener en cuenta cuando damos un consejo, es a quién va dirigido y qué es lo que está necesitando en esos momentos. De hecho, en muchas ocasiones, cuando un consejo no es bien recibido, no es porque sea un mal consejo en sí mismo, sino porque no es lo que estoy necesitando en esos momentos. Y en esta reflexión quiero compartirte tres de las razones por las que a veces un consejo puede ser mal recibido:
- El momento: podemos cometer el error de pensar que al ser un consejo que puede ayudarnos, siempre va a ser un buen momento para escucharlo. Y no, igual estoy atravesando una crisis de dolor, he tenido un mal día, estoy de bajón o simplemente agotada. Y eso no significa que no esté abierta a nuevas ideas, sino que simplemente no es el momento.
- No sabes lo que he probado: parece lógico pensar que algo que nos ha funcionado a otros también tiene que funcionarle, y no es así. O pensar, que si seguimos con dolor es porque no estamos haciendo las cosas bien o no hemos probado todo lo que está a nuestra disposición, y tampoco. Existen cientos de remedios que podemos usar para cada situación, pero eso no significa ni que tengamos que probarlos todos o que lo estemos haciendo mal, si no nos ha ido como se esperaba. Cada cosas, de nuevo, tiene su momento.
- No es el momento PARA MI: cuando vivimos un proceso que se alarga mucho en el tiempo, nuestra energía y ánimo es como una montaña rusa. Hay veces que estamos más receptivos a probar cosas nuevas y a buscar alternativas, y hay otros, en lo que simplemente queremos sobrevivir. Entender que cada personas está atravesando su propio ciclo puede facilitar muchísimo la comunicación ahora la de dar un consejo. De hecho, si sé que tienes algo que me puede ayudar, cuando esté preparada, seré yo la que vaya a ti a preguntar.
"Un consejo, por muy bueno que parezca, también tiene su momento".
Creo que cuando tenemos presentes estos tres aspecto, podemos encontrar el momento justo para dar nuestros consejos, o las palabras adecuadas para que la otra persona sepa que estamos ahí para cuando quiera oírlo. Aprender a observar y a escuchar al otro más allá de su dolor o de nuestro propio deseo por ayudar, también es una parte clave para poder acompañar y aconsejar.